“One stand” para novatos

Ya que mi trabajo tiene una carga fuerte de imaginación e inspiración para crear materiales educativos, se me ocurrió armar una sesión de juego, no sólo con la intención de estimular el lado creativo del grupo, sino para introducir a mis colegas a una de mis pasiones.

Consideraciones iniciales

El primer acercamiento a los juegos de rol puede resultar intimidante, sobre todo por la variedad de reglas que suelen tener, y si la razón es más cercana a una actividad de la oficina que a un genuino interés en saber de qué se trata, podría resultar, además, aburrido. Para evitar esto, pensé en dos cosas: por un lado, que sería más sencillo que mis jugadores se involucraran con la historia si fuera algo cercano a su cotidianidad y, por el otro, que el inicio no involucrara ningún tiro de dados ni reglas que comenzaran a complicar la narración.

Para ayudar con esto, decidí utilizar una aproximación a las reglas de la 5a edición de Calabozos y Dragones (D&D) que, a mi parecer, tiene la virtud de ser tan compleja o tan sencilla como se necesite sin que cambie radicalmente la forma de juego, además de ser la que tengo más presente.

En cuanto a los personajes, preparé algunos en hojas blancas con los números mínimos indispensables para que funcione el juego -como armadura, velocidad y puntos de vida-, elegí las habilidades más características de cada clase, agregué un poco de equipo básico, algunos hechizos característicos de nivel bajo y listo.

El grupo de juego

Para la sesión, estuvo presente la plantilla de más tiempo en la oficina para aquellos entonces, con un 60% de mujeres y 40% de hombres, ninguno de ellos con experiencia en juegos de rol más allá de lo que hubieran jugado en la computadora. La cita fue en viernes en la tarde para reducir lo más posible la posibilidad de que brincara algo del trabajo que interrumpiera la sesión.

Como es tradicional en cualquier mesa, empezamos casi una hora tarde, entre la inpuntualidad de algunos, la ida a comprar botana y cervezas y la inconformidad de los que estaban listos a tiempo. Tanto la dinámica de inicio como la selección de la alimentación -ambas generadas de forma natural entre los presentes- me hicieron pensar que el grupo tiene futuro en esto del rol.

La aventura

No entraré en una narración detallada de la aventura pero sí creo que el espíritu del inicio es importante para sacar algunos aprendizajes.

La premisa fue: hubo un festival un viernes en la tarde en una de las escuelas con las que trabajamos y para el cual presentamos una actividad típica nuestra. Otro de los eventos era una obra de teatro con temática medieval y en un ámbito fantástico al estilo del Señor de los Anillos.

Llegadas las ocho de la noche, se apagaron todas las luces y los dispositivos eléctricos y electrónicos dejaron de funcionar, dejando a todos en una penumbra que sólo se rompía por una luz débil que entraba por las ventanas. Las escaleras del edificio en el que estaban desaparecieron, dejándolos atrapados en un tercer piso. Lo único que tenían a la mano eran las mochilas con los disfraces y equipo de los personajes que salían en la obra, cada una correspondiente a una de las clases de D&D que había preparado. Al momento de tocar alguno de estos paquetes, los personajes se transportaron a una versión alterna de la escuela, sumida en un mundo fantástico y dejando atrás a sus cuerpos normales para convertirse en nuevos alter egos con habilidades diferentes.

En ese momento, repartí las hojas de personaje de acuerdo con lo que eligieron ser y, por unos minutos, nos enfocamos en determinar razas, nombres y aclarar a grandes rasgos los poderes y valores más relevantes de cada quien. A partir de ese momento, empezaron a explorar un mundo de fantasía incrustado en un escenario conocido.

Ya con el listado de sus poderes, comenzaron a tomar decisiones de cómo saldrían de ese edificio, ocasionando los primeros tiros de dado, incluido el fallo crítico inicial de este grupo. Poco a poco fueron probando diferentes poderes y familiarizándose con conceptos como los talentos, tiros con ventaja o desventaja, visión nocturna, y topándose con mis intentos de caracterizar a las criaturas con las que se iban encontrando, esto con la esperanza de que se metieran un poco más en personaje. Debo reconocer que, si bien faltó el lado de la actuación -tampoco les podía exigir tanto siendo su primera vez-, sí lograron entrar en una dinámica diferente, en parte marcada por las cosas que hacían o dejaban de hacer y por los tiros de los dados que iban saliendo.

No faltó mucho para que decidieran separar la tropa, tres de ellos en camino al primer combate, aunque en ese momento no lo sabían.

Por un evento programado desde hacía tiempo, tuve que cortar la primera sesión en este punto, dejándolos en un “cliffhanger” bastante adecuado.

La segunda mitad de la experiencia, junto con algunos comentarios finales, vendrán próximamente.

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