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Intro y Prefacio a la OGL

De repente tengo rachas en las que no me siento muy motivado a disponerme a otras personas; ya sea porque mis contemporáneos en el jale me saquen de quicio, o por deseo de querer encontrar algo de soledad, en un mundo que busca consolidarnos a todos. Encuentro que en esta condición de ajenarme de toda persona, siento la mayor necesidad de compartir lo que siento.

Así, recordando al desquiciado que se para en la calle a gritarle a transeúntes sus incongruencias y locuras, me adueño de este rincón del blog para exponerles mis inconformidades sobre lo que me venga a la mente y como este es un blog sobre juegos de rol, entonces la discusión girará entorno a este tópico.

Mi experiencia con el hobby marca ya unos 13 años, desde que empuñé mis primeros 4d6, y los tiré para crear ese primer personaje. Y desde entonces he experimentado con tan amplia gama de juegos de rol, que olvidaré más sobre sus reglas que lo que mucha gente alguna vez aprenderá de ellas; por esa razón, y quizá por la fatuidad que sería llamarme un experto en la materia, no me considero si quiera ‘adepto’ para manejar este tema. Pero como buen acólito, le he seguido por el tiempo suficiente para haber aprendido algo de este pasatiempo.

Para aquellos que no se ven repelidos por mis incongruencias, les doy la bienvenida al “Rincón del Rant”, mi plataforma dentro del blog, para tratar esas molestias que vengo imaginando con la aparición de cada tendencia que plaga este medio.

Historia de la OGL

Comenzamos la discusión con el ‘OGL’, o bien, la licencia abierta de juego, un concepto tan novedoso que Wizards of the Coast (ahora y siempre acotado a WoTC, o ‘Watzi”) lo implementó dos veces. La licencia en sus puntos torales establece que cualquier persona que guste puede crear y publicar contenido basado en el documento de referencia de las reglas de Calabozos y Dragones (en su edición 3.5), siempre y cuando se sigan ciertos lineamientos.

Dejando de lado la nostalgia y la discusión en torno a si 3.5 fue una buena edición del juego, la OGL, o licencia d20 (como se le conocía comúnmente) es una de las grandes causales tras la inundación de productos de juego de rol durante los años 2000; puesto que todo mundo y su tío podían producir y vender contenido bajo esta licencia (y sin pagar regalías), se vio la inusitada aparición de algunas de las figuras mejor establecidas en el hobby, incluyendo a Paizo (quien logró publicar contenido bajo la marca de WoTC) Green Ronin, Mongoose Publishing y Guardians of Order quienes aprovecharon el reconocimiento del sistema d20 para incrementar sus ventas personales… y también otras casas de menor renombre que nos dieron el equivalente a ‘shovelware’ de d20, lo que llevó a que se inundara el mercado.

Recordemos que por más amor que le tengamos al hobby, este no deja de ser una actividad niche, y que en sus comienzos el internet no era tan ubicuido como lo conocemos hoy en día, así que la idea general detrás de este boom se ve adecuadamente reflejado en una crisis similar dentro de otro hobby: el ‘crash’ del ’83 que afectó a los videojuegos. Recordemos que el modelo de venta todavía dependía de las tiendas (curiosidades que van desapareciendo día a día), y que el espacio que tienen estas es limitado; ante un mercado sobre-saturado, los dueños de estas tiendas se vieron en la necesidad de hacerse del criterio para saber que productos vender, para no terminar con un montón de producto que carecía de circulación y posteriormente regresarlo a casas publicadoras que habían dejado de existir.

Con tan amplia gama de productos que cubrir, me ví en la necesidad de desarrollar los mismos criterios para discernir entre estos. Valuados en su compatibilidad con el sistema de reglas vigente (3.X), los he clasificado en productos de poca invasividad, alta invasividad, y productos que cambian el paradigma del sistema, los cuales cubriremos en las siguientes semanas.

Espero que esta breve travesía por el pasado sea de su agrado, en lo que examinamos los humildes comienzos de algunas de las casas publicadores mejores establecidas de hoy en día.

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