Alta hechiceria, bajas expectativas

From the Magic Mouth Itself

Yaphyl
Overseer Yaphyll

Edicto de Yaphyll para el Cuerpo Expedicionario

Desde el trono esmeralda en el sensorio de mis camaras, es dificil refutar las acusasiones que han sido niveladas ante mi augusto personaje. Que mi labor demarca solo el ámbito político que guía nuestros esfuerzos, que me resguardo en mi torre de marfil, mientras mando un sin-número de expedicionarios a sus muertes; que me trae placer el verlos retorcerse debajo de esa onerosa presión que oprime al pecho, que aprisiona el corazón ante la certera y entera verdad que están apunto de dar su último suspiro, solo para verlos reincorporarse y romper a través de ese designio auto-impuesto, trascendiendo esa patética muerte.

No aventureros, ustedes no son mis enemigos, mis herramientas, ni vasallos: carecen de la precisión que requiero; estamos demasiado lejos de Thay para esperar ese trato, y ante la cuestión de este brigadoon, este gran arcano que es la isla perdida, resulta poco eficaz la precisión ante lo que parece resultarle anatémico . Eludiendo cualquier intento de catalogarla, y a falta de una metodología que permita ordenar de manera apodíctica los acontecimientos de esta isla, el Gremio no puede mas que asirse de sombras… afortunadamente, estas han sido objeto de mi propia investigación por mucho tiempo.

Los dotes divinatorios requieren de una mente incisiva, capaz de cortar a través del velo de las múltiples realidades que pelean por la atención de una; se deshace una de las sombras, esas inconstantes y efímeras, negando una parte del mundo mismo, matándola en el proceso, para que otra pueda ser. Esto es necesario en mi profesión, pues poco sirve un oráculo que es incapaz de hablar de absolutos, y también es el por qué es la verdad lo que resulta más terrible.

Cuando se trata de sombras es importante recalcar su incorporealidad, no son tangibles, carecen sustancia y están limitadas a protagonizar solo las proyecciones de la materia que les da origen -pese a lo que permita la instrucción mayor en el arte-, no pueden ser, solo representar. Resalta en este caso, que nuestras sombras toman un sin-número de formas : desde la inclemencia del clima, el establecimiento de poderes más antiguos a nuestra llegada a la isla, e inclusive la naturaleza misma que parece rechazar nuestra presencia; de agregar a esto la pesadilla logística que es el tratar de crear un acontecimiento lógico, linear e inteligible a la mente de los historiadores tratando de estudiarle, es que nos empezamos a acercar a la problemática de aplicar el pensamiento bi-dimensional a uno que todavía no empezamos a dimensionar. Para los historiadores y otros expertos en nuestro retén, impero que no se enfoquen en el qué, sino en el por qué de las cosas.

Habrán observado como al explotar la totalidad de uno de estos focos de interés, pareciera como si estos se esparcieran a los vientos, solo para ver otra estructura emerger de la misma tierra al alba de la mañana. Como si los eventos, estructuras y criaturas nativas a la isla fueran actores en una especie de psico-drama, estarán similarmente predispuestos a seguir una espece de guión?

Si estas criaturas, estructuras y eventos son inherentes a la isla, que somos nosotros? sino el rechazo de consciencia creando una realidad que se antepone a esta recurrencia quimérica? Pero estas preguntas distraen del verdadero propósito de nuestra investigación: el por qué de la isla. Me tomo este momento para impresionar en sus mentes lo siguiente :

No importa que los focos de actividad regresen de noche a la mañana, no importa que los seres puedan hablar en una lengua reconocible a la nuestra, no importa que las estructuras daten de periodos históricos más recientes o más antiguas la supuesta desaparición de la isla, todas estas son sombras, y asirse de ellas les dejará con nada en las manos… pero por ser sombras no significa que no sean reales. Recuerden que la sombra no puede ser hasta que alguna materia no le dé origen, alguna sustancia le dote de corporealidad -efímera que sea- y le dé forma, pero tienen que ser vistas para que puedan ser.

Y entonces, un poco más perplejos que cuando comenzamos, espero que comprendan cuál es mi interés en desentrañar este misterio, y por qué esta publicidad no es mas que otra molestia más que necesito sacar del camino. Recuerden expedicionarios, que para el libro del destino no existen enemigos que no sean las preguntas, que para esas imperantes no existe sólo una respuesta, y lo demás… lo demás no son mas que sombras.

Escudo del Gremio Expedicionario de Antaras

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